CAPITULO 9
-Mi Hermano-
NARRA FERNANDA
Me despido de mi novio con un beso y de Taylor con un simple "adiós", yo ya me tenia que retirar porque mi mamá ya me estaba esperando en el estacionamiento de la plaza y la verdad no me gusta hacerla esperar, en especial porque se enoja demasiado y prefiero ahorrarme la discusión con ella, en cuanto salí de la plaza vi a mi madre, ella llevaba un traje elegante y unos tacones que le hacían juego, ella estaba justo parada a un lado de la puerta con un porte retador, casi parecía un gánster esperando a su víctima, se retira las gafas de sol que traía y me mira, después voltea a ver a mi hermano, el cual estaba dentro del auto en el asiento del copiloto, él era un año mayor que yo, su nombre es Justin y al igual que mi madre era un pesado y engreído.
Camine hacia el auto y me acerque a ella para saludarla, pero ella se retira y me empuja con sus manos, me recorre con la vista desde mis pies hasta la punta de la cabeza, pude notar como en su cara se veía un grado tal de asco que en seguida hizo sentirme mal.
Pilar (madre de Fernanda): ¿Con esto viniste a ver a tu novio? – mueve la cabeza y regresa los lentes a su cara.
Fer: ¿Ahora qué es lo que no te pareció? – cruce mis brazos y levante mi ceja
Pilar: ¡TODO! -dijo casi gritando que podía apostar que en 100 metros a la redonda la habían escuchado- ¡Solo mírate!, pareces una retrasada, te vistes tan mal que ni pareces mi hija, después no te quejes si ese muchacho te termina por otra que al menos si sepa combinarse una blusa con sus zapatos -se sube al coche y lo enciende.
No sabia si llorar o golpearla, realmente sabe cómo lastimarme, subí rápidamente al auto y no dije palabra alguna en todo el camino y para más enojo mío mi madre y Justin iban cantando como si yo no existiera, llegamos a casa, realmente sentí eterno todo el recorrido, en cuanto se detuvo el carro yo corrí a mi habitación, cerré la puerta con seguro y me tire en mi cama, tome una almohada y la sostuve frente a mi cara, después sofoque un grito de frustración y odio que tenía adentro, después mis lagrimas caían al igual que un día lluvioso, no tenia sentido llorar, hasta cierto punto ya me había acostumbrado, me voltee boca abajo en la cama y sin darme cuenta me quede profundamente dormida.
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Un toque en la puerta me despertó, no quería ver a nadie, así que no conteste, pero siguieron tocando y cada vez con más intensidad, enojada respondí.
Fer: Sea quien sea, largase no quiero ver a nadie -grite y me puse de pie.
Justin: Solo quiero hablar contigo, por favor abre la puerta Fer -suplico.
¿Justin?, que me querrá decir este, a ver si no es una de sus sangronadas, camine hacia la puerta y gire del picaporte, y ahí estaba con su carita de mosca muerta, el era rubio, piel clara, ojos azules y un poco chaparrito y demasiado lindo, se sentó en la cama y me invito a sentarme junto a él.
Justin: Hermana... no le tomes tanta importancia a los comentarios de mamá, ella es tan superficial como la atmósfera -sonreí al escuchar la tonta comparación.
Fer: Eso lo dices porque a ti no es a quien trata como una extraña, realmente yo no se por qué me trata así. yo solo quiero que me abrace y bese como lo hace contigo -una lagrima volvió a recorrer mi mejilla.
Justin: Ya hermanita – tomo mi cabeza y la recargo a su hombro- Hoy dormiré contigo Ferchis como en los viejos tiempos – me sonrió y dio 3 toquecitos con su dedo en mi frente.
Quien diría que mi hermano volvería a tratarme bien como antes, arreglamos la cama para acostarnos, pusimos nuestra película preferida y nos recostamos en la cama al igual que cuando estabas chicos, y de un momento a otro me sumergí en un sueño muy profundo a lado de mi hermano.
amo esta historia
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